¿Hay algo bueno en la culpa?

Una de las experiencias más incómodas y frecuentes es la culpa. El origen de la culpa va indefectiblemente ligado al desarrollo de la moral, tema del que nos ocuparemos en otro post. Si no hay una moral introyectada, hecha nuestra, no hay culpa, pues no sentimos haber violado ningún precepto moral; podemos fingir la culpa, como tantas otras cosas, pero eso nada tiene que ver con experimentarla. En esto los psicópatas pueden alcanzar un auténtico grado de maestría.

A pesar de que vivenciarla puede llegar a ser realmente doloroso la culpa nos hace humanos, revela la estructura intrínsecamente moral del hombre, es la señal de que nos hemos apartado de una referencia que permite, nada menos, que la civilización. Que nos sintamos culpables cuando hemos dañado a alguien no es signo de debilidad ni de un trastorno mental sino de todo lo contrario, una expresión de salud mental y de responsabilidad.

culpa

Hay, sin embargo, otra culpa. Una culpa neurótica que es la que se siente cuando no se obedece a un amo, llámese éste cuerpo perfecto, padre modelo, objetivos laborales, o el ideal, a fin de cuentas, de lo que nos dicen que debemos ser y que vivimos como un mandato directo que nos apela continuamente, algo así como un “debes hacer esto y no lo haces”. Esta culpa tiene muy poco que ver con la moral y mucho con la actuación de un superyó que parece gozar torturándonos (aquí puede leerse más sobre el superyó). Decía el filósofo Jean Paul Sartre que el infierno son los otros, muchas veces parece lo contrario, que el infierno somos nosotros mismos.

Esta culpa sí hay que tratarla pues no lleva ni a un mejoramiento moral ni a un encuentro con el otro sino a un castigo estéril que remite sólo a sí mismo: un castigo agotador y desasosegante cuya única virtud es que puede decirnos algo de nosotros mismos. El hombre, escribió también Sartre, está condenado a ser libre [1] y unas de las elecciones es querer, o no, saber sobre las causas de su malestar, y esa culpa de la que hablamos, la que se pega a cualquier objeto que elevamos a la categoría de amo, pero que, como decimos, es una culpa vacía y repetitiva, es una señal, un hilo de Ariadna que seguir para que enseñarnos eso que sabemos pero que no sabemos que sabemos y que se esconde en la enredadera de la culpa.

sartre
El filósofo francés Jean Paul Sartre

[1] Jean Paul Sartre. El existencialismo es un humanismo.

One Reply to “¿Hay algo bueno en la culpa?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s